L@s esperamos en nuestro Pagkaki...

Hace casi dos años desde que el pequeño grupo de personas que hoy trabajamos aquí, en el Pagkaki de la calle Olimpiu, en el barrio Kukaki de Atenas, empezamos a platicar sobre la idea de crear un espacio de encuentro, un café-tradicional (kafenio en griego).

Esta idea también surgió de la necesidad común y compartida de buscar e intentar dar una solución al problema “trabajo”. La mayoría de nosotras somos jóvenes desocupadas u otros tenían trabajos precarios en condiciones laborales hostiles ante cualquier sentido de dignidad y creatividad. Así que quisimos probar otra manera de trabajar, de forma colectiva, con relaciones de respeto, compañerismo, solidaridad y apoyo mutuo.

Nuestro deseo para ese experimento nos acercó a finales de 2008. No nos encontramos por casualidad. Nuestros caminos se acercaron gradualmente desde diferentes recorridos. Nos inspiramos de las iniciativas de diferentes gentes y movimientos en el mundo entero que bajo condiciones de crisis, en lugar de entregarse a la desesperación y a la miseria, intentaron dar respuestas colectivas a las dificultades de la sobrevivencia cotidiana. También nos apoyamos en la experiencia que nos ofreció nuestra participación en la cooperativa para el comercio alternativo y solidario “la semilla” y así nos atrevimos a intentar en la práctica una propuesta diferente sobre la organización del proceso productivo. Una propuesta que todavía está formándose y por eso no es tan fácil describirla por completo.

Lo que pretendemos construir con ese espacio es una cooperativa de trabajo. La entidad jurídica que elegimos –en Grecia no hay entidad jurídica que fortifique la cooperativas laborales– es la de “cooperativa urbana”. Una cooperativa diferente, sin propietarios accionistas, en un entorno laboral sin jefes y empleados.

Así, este kafenio es de quienes lo trabajan, participando en el colectivo. Para su creación contribuimos todas según las posibilidades económicas de cada quien, pero asumiendo en conjunto el riesgo y la responsabilidad.

Las posibles ganancias que se pudieran generar tras cubrir los sueldos, no se distribuyen entre nosotras, sino –después de la creación de un fondo de reserva y la paga de los préstamos internos (que así permitirá la independencia formal de la cooperativa de sus miembros actuales)- van a usarse para el apoyo de otras iniciativas colectivas con lógica y perspectiva similar a la nuestra.

La herramienta básica de la toma de decisiones es la asamblea de los miembros de la cooperativa, que se forma de las trabajadoras, procurando siempre en su proceso y resultados el mayor consenso posible.

De todas formas esta propuesta aún tiene mucho camino para avanzar. Pero no es una propuesta que tiene que ver solo con nosotras, como iniciativa para solucionar el problema laboral individual de cada una, sino que la soñamos y pretendemos como una experiencia que también pueda serle útil a muchos más. Nuestra acción se confluye con una corriente más amplia de cambio social, en un proceso mundial de movimientos que abraza todos los aspectos de la vida, que resiste a las condiciones que imponen los de arriba, que explora y construye nuevas maneras de vida.

Más allá de las condiciones laborales, en este proyecto y espacio queremos incluir -en la medida de lo posible- nuestros deseos más en general. Con ese criterio preferimos, cuando sea posible, colaborar con pequeños productores o comunidades de productores, elegimos servir y promover productos de comercio alternativo/solidario (café de las cooperativas zapatistas en México, azúcar del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Brasil y otros), manteniendo al mismo tiempo los precios de venta accesibles a todos. También elegimos escuchar y promover músicas libres (bajo licencias de creative commons, de dominio público y producciones independientes), porque no nos gustan los “derechos de autores)” que ahogan la creación musical y cuyos frutos nunca llegan a manos de los artistas. Con el mismo criterio queremos que el Pagkaki sirva también como espacio abierto para actos, eventos e iniciativas que exploran los caminos de autogestión, auto-organización y acción directa.

Sabemos que todo eso puede ser poco, incompleto y fragmentado. Encontramos dificultades y contradicciones en cada paso que estamos dando. Pero queremos buscar respuestas colectivas y no individuales y queremos probarlas en la práctica, aprendiendo de la experiencia histórica de este tipo de iniciativas. Queremos probar una cotidianidad que incluya el trabajo como algo integral y creativo y no como esclavitud, no como tiempo en el día que queremos olvidar.

Así que abrimos este kafenio. Nuestro –y vuestro- kafenio. Abierto desde la mañana hasta la noche, donde ofrecemos café, hierbas, jugos, refrescos, raki, ouzo, cervezas y por supuesto botanas para acompañar. Pero sobre todo, donde queremos ofrecer un espacio de encuentro, diversión y creatividad, así como compartir preguntas, ideas y sueños.

En fin, nomás -ni menos- que compartir y disfrutar con ustedes el “Pagkaki”...

Dirreccion: G. Olympiou 17, Koukaki.

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